Cálida y entrañable película que protagoniza Brendan Fraser y que nos lleva a Japón, cultura muy diferente a la que nuestro protagonista deberá adaptarse haciendo lo que sabe hacer: interpretar. Esta
semana
hemos visto: RENTAL FAMILY (FAMILIA DE ALQUILER).
Rental Family está dirigida por Hikari, quien nos regala otra interpretación de Brendan Fraser. Él es un actor que lleva 7 años en Japón; sin embargo, no ha tenido demasiada suerte y va de aquí para allá con anuncios y poco más. Sin embargo, pronto conocerá a alguien que le ofrecerá trabajo en su empresa (Takehiro Hira). Allí conocerá a una compañera de trato complicado (Mari Yamamoto) y poco a poco irá descubriendo los entresijos de una cultura que es complicada de entender, aún llevando muchos años en Japón. Ellos se dedican a interpretar. Son contratados por familiares o amigos y hacen de parejas, amigos e incluso familiares. En los simultáneos trabajos que deberá afrontar, hará de periodista de un veterano actor (Akira Emoto) y de padre de una niña (Shannon Mahina) que lo necesitará para entrar en un selecto colegio. Las complicaciones irán a más a medida que el hombre va cogiendo confianza y, sobre todo, cariño.
El trabajo es el trabajo, y de eso se encarga el jefe y su compañera de recordárselo. Sin embargo, para la cultura occidental es difícil no implicarse o mostrar sentimientos, de ahí que el protagonista tomará decisiones que pondrán en una situación complicada a la empresa... y a sí mismo. Como película se puede catalogar como una "feel-good". Es dulce, cómica y dramática a la vez, pero mantiene el toque japonés de hacernos pensar en los ritmos de cada uno, en lo que se siente por dentro y lo poco que se exterioriza. El valor de la cultura, de la tradición y del respeto al prójimo. Habla de las relaciones entre personas y de cómo prosperan, de cómo se influye positivamente en el resto. No es un filme lacrimógeno, pero sí deja un poso cálido y entrañable en nuestro recuerdo. Quizás peca un poco de dulce, pues había muchas posibilidades de desarrollo, pero es una película amable y apta para todos los públicos, de manera que el desenlace es más que correcto.
En
definitiva, RENTAL FAMILY (FAMILIA DE ALQUILER) es una buena propuesta para echar una buena tarde. Disfrutaremos de las excentricidades japonesas, así como de su arte, sus costumbres y valores y un largo etcétera. Situaciones comprometidas que nos harán pensar en la diferencia de culturas, un choque al que es difícil acostumbrarse para personas que acostumbramos a ir de cara tanto en sentimientos como en actitudes. Una muy buena manera de disfrutar de Japón en gran pantalla. Echadle un vistazo.



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