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viernes, 24 de abril de 2026

Crítica: INCONTROLABLE

Una película que ha de ir a la videoteca de educadores y que todo el mundo debería ver. La vida de John Davidson no ha sido nada fácil. Con síndrome de Tourette diagnosticado a los 15 años en una época donde nada de eso se entendía. Tremenda. Esta semana hemos visto: INCONTROLABLE.

I swear está dirigida por Kirk Jones, quien realiza este biopic sobre John Davidson. El joven, interpretado en un principio por Scott Ellis Watson, comienza a tener espasmos y a realizar insultos que no sientan nada bien a nadie a su alrededor. Ni familia, ni escuela, amistades o sociedad ven en ello nada que no sea mala educación. Por tanto, se siente aislado y fracasado. Pasan los años y tenemos a un John algo más crecido. Ahora sí, lo interpreta Robert Aramayo con una brillante actuación que lo ha hecho vencedor del BAFTA y, aunque no ha podido ser nominado al Oscar este año, quizás pueda optar el año que viene. Su madre biológica  (Shirley Henderson) no soporta sus formas, y además su matrimonio se rompe por causa del chaval, aunque el padre no era una figura de referencia tampoco. Así pues, tras un tiempo dando tumbos, se encuentra con un amigo, con el que acabará viviendo en casa de los padres. Aquí aparecerá la figura de una madre (Maxine Peake), que era enfermera de salud mental, y a partir de aquí su vida cambiará. Evidentemente, tener un trabajo estable, y un mentor que le ayuda (Peter Mullan), también hará mucho.
Hablamos de su vida, porque el síndrome sigue estando. El problema es que falta pedagogía. Es algo que no se puede solucionar, pese a que siguen habiendo avances, algunos de lo más interesantes. Sin embargo, el hecho de soltar insultos, gritar, golpear, etc., es algo que cuesta. Sin duda alguna, esta película pone al síndrome de Tourette sobre la mesa, al igual que han hecho tantos influencers con esta enfermedad. Robert Aramayo brilla como nunca interpretando a un John Davidson que a la larga se vuelve educador, hace charlas por los institutos, policía, y un largo etcétera. Junto a él vivimos una historia cargada de dolor, de golpes, de fracasos y de sentirse fuera de lugar en todo momento. Tan solo cuando llega la comprensión, y ayuda a otros como él, vemos lo importante que es no etiquetar, no juzgar y tratar siempre de ponernos en la piel de los demás. Por todo esto y mucho más, esta película debería verse en todos los centros educativos y, por ende, en cualquier hogar.
En definitiva, INCONTROLABLE es una de las mejores películas del año. Educativa, didáctica y con una interpretación que bien vale un Oscar. A ver si los académicos se acuerdan de ella el año que viene. Es emocionante, divertida y entretenida. Es importante que la sociedad comience a entender algunas cosas, una de ellas es el síndrome de Tourette. No os la perdáis.

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