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martes, 31 de marzo de 2026

Crítica: PEAKY BLINDERS: EL HOMBRE INMORTAL

No sé si es la mejor conclusión para una serie de culto, pero es la que tenemos. Nostalgia y Cillian Murphy, que al final es lo que queremos ver. Le falta pegada y se queda corta, a mi entender. Esta semana hemos visto: PEAKY BLINDERS: EL HOMBRE INMORTAL.

Peaky Blinders: The immortal man está dirigida por Tom Harper. Por supuesto, Cillian Murphy es su protagonista, un Tom Shelby a quienes los fantasmas, y nunca mejor dicho, lo invaden y se le aparecen por todas partes. Solo y sin ganas de nada, verá cómo su hijo (Barry Keoghan) se hace con el control de los Peaky Blinders con mano dura, pero metiéndose en algún otro lío que tiene que ver con los nazis (Tim Roth). Estos quieren hacer negocios con la libra, para hundir la economía británica en plena guerra. Gracias a la intervención de la tía del joven (Rebecca Ferguson), Tom Shelby resurgirá de sus cenizas y se encargará, una vez más, de poner orden en su casa y en su barrio. Hay escenas interesantes entre Cillian Murphy y Barry Keoghan, que son lo mejor del filme, con un gran talento y enarbolando lo que ha significado la serie para muchos. Sin embargo, el filme se queda corto.
Valga decir que es complicado cerrar una serie con una película. Un riesgo que, en mi opinión, les ha salido mal. No es lo mismo tener 8 horas para cerrar una temporada, que tener apenas dos horas para contar un cierre. Se echan en falta personajes muy importantes, o al menos un recuerdo no tan efímero, que lastran el conjunto. Aquí básicamente todo gira en torno a Tom Shelby y a su hijo. Es como si quisieran cerrar al personaje y nada más. Como película se queda corta, y el guion tampoco es que sea de traca, por lo que no hay efecto sorpresa ni un giro de guion que no esperes. La conclusión es satisfactoria, pero el filme es gris. Evidentemente, vale la pena por Cillian Murphy, por ver a Tom Shelby como Peaky Blinder, pero poco más. Es decir, fan-service que disfrutamos, pero que no solventa el ansia de más que teníamos la mayoría.
En definitiva, PEAKY BLINDERS: EL HOMBRE INMORTAL es un digno final de la saga. No sé si es el mejor o el peor, pero es lo que hay. Satisfactorio, sí, pero le falta empaque y unos cuantos personajes muy importantes a los que se le echa en falta. Por otra parte, Barry Keoghan y el gran Cillian Murphy le dan a la película lo que el fan necesita. Por orden de los Peaky Blinders, esto se ha acabado. Echadle un vistazo.

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