Con 4 nominaciones al Oscar, y principal competidora de Sîrat y Valor sentimental a mejor película internacional, nos llega esta película brasileña protagonizada por Wagner Moura. La han puesto por las nubes, pero no me ha parecido una maravilla. Esta
semana
hemos visto: EL AGENTE SECRETO.
O agente secreto está dirigida por Kleber Mendonça Filho, quien carga en Wagner Moura el peso de una película en la que, no obstante, el reparto de secundarios es coral y muy humano. Tenemos a la Brasil de finales de los años 70, en un clima político complicado en el que las personas desaparecen. Aquí no hay baile, ni Samba que valga, es una Brasil oscura y deprimida cuya sociedad lo único que parece desear es ir a ver el estreno de la película Tiburón. El protagonista es Armando (Wagner Moura), quien está en huida y al que una asociación intentará ayudar, en un primer momento a ocultarse y más tarde a salir del país. Junto a él viviremos una historia de 2 horas y 40 minutos que tienen enjundia, pero que no me han fascinado. El thriller político no suele ser ágil, pero pese a que la película me atrapa, no acabo de conmoverme ni me impacta lo que veo. Hay escenas que son muy interesantes, como la primera, que sí que te pone los puntos sobre las íes.
Por tanto, que ostente 4 nominaciones a los Oscar la hace una competidora importante, pero dudo que se alce con alguna de ellas. Quizás la más clara sería la de casting, que se estrena esta temporada. El resto, mejor película; mejor actor (Wagner Moura) y mejor película internacional, serán muy complicadas. Hablando de su protagonista, pienso que Wagner Moura está bien, pero su personaje es apático, triste y oscuro, no muestra un registro amplio como sí lo hacen Chalamet o DiCaprio. Incluso me parece cuestionable su nominación, pero ya sabemos que los de la Academia van por libre. En cualquier caso, es de las películas relevantes del año, aunque no sea un thriller adictivo, ágil y con giros de guion impactantes. Las imágenes son potentes, lo que se dice también, y el clima inestable del país se plasma, pero no me acaba de llenar en su conjunto. Sí que hay escenas que por separado funcionan bien y que acaban por incomodar.
En
definitiva, EL AGENTE SECRETO es una película que disfrutará solo una parte cinéfila del público, acostumbrada a este tipo de películas que suelen gustar a académicos. Por mi parte, tengo claro que no ganará Oscars, pero sí que es una película importante para Brasil, quien se pone en el foco del séptimo arte con la propuesta. Echadle un vistazo.



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