A medio camino entre el drama y la comedia, encontramos una película que puede sacarnos una sonrisa y dejarnos con buen cuerpo gracias a un colectivo unido y a la fuerza de la música. El duelo así es más fácil. Esta
semana
hemos visto: RONDALLAS.
Rondallas está dirigida por Daniel Sánchez Arévalo, quien nos lleva a Galicia a descubrir qué es una rondalla. Y no es otra cosa que una agrupación musical tradicional en la que se reúnen personas, tanto niños como mayores. El pueblo lleva dos años sin participar, pues está de luto a raíz de un accidente pesquero en el que murieron pescadores. Entre ellos estaba Javier Gutiérrez, superviviente junto a otro (Carlos Blanco). Estos intentarán resucitar de nuevo la rondalla, animando a pilares de la comunidad (María Vázquez, Judith Fernández, Tamar Novas y Fernando Fraga). Todos ellos tienen sus problemas. La primera que sale con el mejor amigo de su marido fallecido en el accidente, que es superviviente además; la segunda es su hija, quien no acepta la pérdida de su padre y que su madre esté con el mejor amigo; el tercero es mellizo y necesita salir del huevo, es la vis cómica y un verdadero robaplanos que sacará las carcajadas al espectador; y el último es un chaval con gran talento y capacidades que está becado en una gran universidad, pero que ha de lidiar con un profundo secreto. En definitiva, que el pueblo está que sea cae y la rondalla se crea para unirlos a todos.
La película parece una feel good, pero hay más drama por detrás del que parece. Aun así, lo cómico parece imponerse a fogonazos, gracias en parte al dúo cómico que forman Tamar Novas y Carlos Blanco. La parte sentimental también existen, pues hay dos parejas que parecen luchar contracorriente, ante todo y ante todos. Y por medio de las rondallas existe el problema del accidente, que se está investigando y que, a mi entender, hace que el filme no acabe todo lo bien que quizás debería. Me ha fallado la decisión final y que todo se dé por válido cuando es evidente que no es así, pero como acaba más o menos bien, no se le da mucha importancia. Al final, es una drama que logra transmitir buen rollo, sentimientos contrariados y un buen sabor de boca. Gracias también a la función de la música, al sentimiento de colectividad que se genera y al gran hacer de las interpretaciones de Javier Gutiérrez y de los secundarios, que están muy divertidos.
En
definitiva, RONDALLAS es una película que no falla. No importa el momento en que la veas, puesto que te hará soltar unas cuantas carcajadas y sentirte bien. No es la mejor película que verás, pero sí que es humana y logra llegar. Si queréis profundidad de personajes, buena música gallega y una dosis de realidad, no os la perdáis.



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