Incómoda sátira, pero necesaria, sobre la educación, las etiquetas, la hipocresía y el arribismo social. Hará reír, pero también nos entristecerá. Buenas interpretaciones y baño de realidad. Esta
semana
hemos visto: ALTAS CAPACIDADES.
Altas capacidades está dirigida por Víctor García León, que sabe qué contar y lo hace a la perfección, con muy mala leche. Por una lado tenemos a un matrimonio (Marián Álvarez, Israel Elejalde) que tienen un hijo un tanto peculiar (Suso Nanclares). No parece encajar del todo bien en su colegio público y cada dos por tres le llaman por su comportamiento. Claro, todo es escucharlo, preguntar qué le gusta, qué quiere, etc., pero nada de ponerle límites. Y luego pasa lo que pasa. El caso es que a la mujer se le ocurre la idea de visitar un colegio privado en cuya puerta mataron a un narcotraficante. La viuda de este (Natalia Reyes) todavía lleva al niño al colegio, ante el estupor de las familia esnobs ricas de allí. Entre ellos estará el jefe del pobre padre (Juan Diego Botto), que tratará de hacerle entender que lo mejor para todos es que el hijo del narco salga, y que en su lugar entre el suyo, que son gente de aquí, humilde y "normal". Al visitar el colegio la mujer queda prendada e incluso sin conocerlo la directora le suelta que su hijo podría ser altas capacidades, y que pueden atenderlo mejor. La crisis del ladrillo hizo tanto daño por gente humilde pensando que podrían llevar un tren de vida muy por encima de sus posibilidades. Tremendo error pensar que dejar de tener vacaciones y privarte de muchas cosas para llevar a tu hijo a un privado te beneficiará en algo.
La historia cambia mucho si a unos padres le dicen que su hijo tiene altas capacidades, en vez de que tiene una falta clara de límites y de educación, o una hostia con la mano abierta en su momento. Por tanto, el filme girará entorno a estos padres que intentarán meter la patita en el colegio privado, mientras bregan con el público y también con la viuda del narco, de cuyo hijo se ha hecho amigo el suyo. Como profesor, me parece tremendo que las familias asocien el hecho de pagar a tener mejor calidad, y más en educación, como también me parece perverso que los políticos se llenen la boca con la educación pública y la sanidad y manden a sus hijos y a ellos mismos a colegios y sanidad privados. La película narra la hipocresía social, el no saber estar donde te toca, y la falta clara de límites por las que pasan las familias. Hijos totalmente descontrolados, con ausencia de límites claros que hacen lo que les da realmente la gana, mientras sus padres se dedican al postureo y dejan en manos del colegio lo que es su deber: educar. Las interpretaciones y los personajes están muy bien conformados, sobre todo el de Juan Diego Botto, el rico snob hipócrita que te mira por debajo del hombre y te utiliza, dejándote bien claro dónde está tu lugar. La crisis matrimonial que deriva de todo esto hace que te den ganas de llorar y reír al mismo tiempo.
En
definitiva, ALTAS CAPACIDADES es esa película incómoda que sabes que va a dolerte bien, pese a que tiene tintes cómicos. Es una sátira potente que deja en muy mal lugar a buena parte de una sociedad que deja en manos de los demás lo que son incapaces de hacer. Pienso que todas las familias que tengan hijos o quieran tener deberían ver. Viva la educación pública, gratuita y de calidad; pero para eso hay que invertir dinero. No os la perdáis.



Estas vacaciones me propuse ir a verla (todo lo relacionado con la educación me atrae) y al final no lo hice. Por eso no sabes lo mucho que agradezco tu reseña, Félix. Yo ahora tengo nietos y por eso he vuelto a interesarme mucho por la educación. Y lo de las Altas Capacidades (todos los padres lo creen ver en sus hijos ¡y no te digo los abuelos!, ja, ja) es tema más que interesante. Hay mucho negocio en ello.
ResponderEliminarUn abrazo
Buenas, Juan Carlos. Efectivamente, vemos donde no hay, y más los más allegados... Yo como profesor y orientador en secundaria estoy bastante curtido en esos temas. La verdad es que es una película que da en la diana, vale la pena.
Eliminar¡Un saludo!